Lee para un Niño

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¿De qué se trata?

Lee para un NiñoLee para un Niño es un programa de mediación y fomento lector dirigido a niños socialmente vulnerables de entre 3 y 7 años, organizado por Fundación Itaú y Fundación Había Una Vez.

La lectura es una de las herramientas esenciales para que las personas construyan su conocimiento y ejerzan la ciudadanía, ya que así amplían su comprensión del mundo, su capacidad para expresarse, lo que les permite ejercitar la fantasía y estimular el debate y el intercambio de ideas.

La lectura desde los primeros años es muy importante para el desarrollo cognitivo y emocional. Si leemos con los niños, tendrán mejores y mayores posibilidades de desarrollar el lenguaje, lo que les permitirá construir sus historias, crear, imaginar, aprender, conocer y dar sentido a las experiencias que viven cada día.

El programa opera con voluntarios de Banco Itaú, quienes son capacitados para realizar mediaciones de lectura a los niños, con el fin de acercar y fomentar el placer de leer.

Para fortalecer el vínculo entre los libros y los niños, los voluntarios entregan a cada niño un libro especialmente seleccionado para ellos.

Lee para un Niño

Presentación y testimonios de nuestro programa Lee para un Niño.

Ser Voluntario

En Fundación Itaú creemos que nuestra energía transforma, y para lograr esos cambios, la labor de nuestros voluntarios es fundamental. Gracias  a su compromiso, habilidad y motivación, es que estamos llevando cabo la tarea de crear una cultura de voluntariado más autónoma y proactiva.

Conoce los derechos y deberes de los voluntarios Itaú

El voluntariado es una experiencia muy enriquecedora. Una instancia en la que tenemos la oportunidad de cambiar la vida de las personas y con ello también la nuestra. Todo esto en el marco de una serie de lineamientos, que se expresan en los derechos y deberes del voluntariado.

Derechos

Lee para un Niño

  • Recibir información sobre los objetivos y actividades de Fundación Itaú.
  • Recibir capacitación para el cumplimiento de su actividad de voluntariado.
  • Recibir antes y durante la actividad, toda la información, orientación y apoyo, para el ejercicio de las funciones y tareas que deban cumplir, así como conocer el programa o proyecto de voluntariado junto con sus objetivos.
  • Recibir antes del inicio de la actividad de voluntariado, toda la información respecto a los riesgos y peligros asociados a ella, así como también de las medidas de prevención y seguridad adoptadas al respecto.
  • Recibir de manera oportuna los materiales necesarios para el desarrollo de la actividad.
  • Acceder a las actividades de voluntariado en condiciones de igualdad, y ser tratado de manera digna y respetuosa, sin distinción, exclusión, restricción o preferencia por motivos de género, raza, color, origen nacional o étnico, religión, opinión política, edad, o cualquier otra condición.
  • Colaborar en la evaluación y propuestas de mejoras de las actividades de voluntariado desarrolladas.
  • Tener cobertura respecto de accidentes, siniestros, enfermedades, en el caso que la actividad de voluntariado implique acciones especialmente riesgosas o a desarrollarse en zonas o áreas de peligro.

Deberes

Lee para un Niño

  • Respetar la puntualidad de las actividades en las que se ha comprometido a participar.
  • Cumplir con la asistencia requerida por Fundación Itaú y registrarla cuando corresponda.
  • Cumplir los compromisos adquiridos con los proyectos.
  • Guardar confidencialidad de la información conocida en el desarrollo de su actividad voluntaria.
  • Seguir las indicaciones brindadas por el responsable del área en la cual preste su colaboración.
  • Devolver en buen estado de conservación los elementos que se le entreguen para cumplir cualquiera de las tareas que le fueran encomendadas.
  • Desarrollar su labor con total responsabilidad, respeto y dedicación.
  • Respetar los derechos de los beneficiarios de los programas en los cuales actúe como voluntario.
  • Participar en las capacitaciones que realice Fundación Itaú con el objeto de mejorar la calidad en el desempeño de las actividades.
  • Abstenerse de recibir cualquier tipo de contraprestación económica por parte de los beneficiarios de sus actividades.
  • Abstenerse de subir fotografías que registren a adultos o menores identificables, sin su autorización por escrito, o la de sus padres o responsables legales cuando se trate de menores de edad. Fundación Itaú cumple con un protocolo de protección de imagen y para ello cuenta con un formulario de autorización de uso de imagen que puede solicitarse escribiendo a voluntariado@fundacionitau.cl).

Estrategias para la mediación lectora

Para fomentar el placer de leer en los niños, es indispensable la lectura en voz alta, sobre todo cuando ellos no tienen un hábito lector, incluso si saben leer. En la medida que leemos, los niños van descubriendo cómo las palabras se unen y su significado; disfrutan al esperar qué sucederá y desarrollan la capacidad de concentrarse y relajarse.

Conjuntamente, la conversación es fundamental: antes, durante y después de la lectura comentamos lo que ocurre en la historia y las ilustraciones; respondemos las preguntas de los niños y les planteamos otras, porque leer un libro despierta en nosotros miedos, deseos, preguntas, certezas.

Lee para un Niño

Textos sugeridos para la primera infancia  click aquí.

¿Le vas a leer a un niño? Aquí encontrarás tips para las fases de lectura y la conversación

Antes de la lectura

  • Prepara la lectura: Lee el libro previamente, conócelo bien, practícalo.
  • Familiarízate con el texto para entregarlo con el tono adecuado. Encuentra las palabras relevantes que puedes destacar en la lectura, las pausas que se pueden hacer para provocar risa, o dejar a los oyentes el tiempo necesario para asimilar el significado, sentir emoción.
  • Estudia el ritmo del texto, los momentos en que se tiene que leer más rápido (suspenso, acción, por ejemplo) o más lento (emoción, tristeza, profundidad de los contenidos). En el caso de la poesía, estudia la estructura interna del texto, la métrica, las rimas, su melodía, para transmitir sus características melódicas.
  • Identifica las palabras claves difíciles de entender que será necesario aclarar antes de la lectura. (hasta un 15% de palabras desconocidas no perjudican la comprensión global del texto). Busca en el diccionario sus significados para tener respuesta a las consultas de los niños.
  • Estudia en el texto los momentos en que se puede detener la lectura para formular preguntas abiertas. Evita el exceso de pausas (una o dos como máximo). Si los niños no tienen suficiente hábito lector, no te detengas nunca, y deja que disfruten todo el texto sin intervención.
  • Identifica posibles temas o preguntas, siempre abiertas, que puedan formularse al finalizar la lectura.

Durante la lectura

  • Escoge un lugar confortable, con buena luz y sitúense de manera cómoda. Dispón el grupo de niños en semicírculos, procurando alcanzar con la mirada a todos los participantes. Si vas a mostrar imágenes, todos los niños deben poder verlas.
  • Espera el momento adecuado, velando por la comodidad, la motiva­ción, la concentración, el ambiente y el silencio. Usa estrategias para hacer respetar el silencio.
  • Antes de comenzar la lectura, presenta el título, el autor y el ilustrador, y pregunta al niño qué le sugiere el título y de qué cree que trata la historia según la portada y las ilustraciones. Siempre haz preguntas abiertas (¿por qué?; ¿qué crees?; ¿cómo crees?, etc.)
  • Lee con expresividad y da los énfasis necesarios para mantener la atención de tu oyente. No es necesario que “hagas voces” para los distintos personajes, los niños las pueden imaginar fácilmente. Lo que sí es fundamental, es cambiar el tono, la intención, los sentimientos, la actitud de los personajes, lo que es suficiente para distinguir a los personajes.
  • Mantén el contacto visual con los niños. Con tus expresiones puedes mostrar asombro, miedo, alegría, etc. Además, las miradas permiten centrar naturalmente a un niño que se ha desconcentrado.
  • Articula claramente, lee de manera fluida, para evitar tropiezos. Para mantener la voz durante todo el relato, la respiración debe ser profunda y abdominal.
  • Lee lentamente para dar tiempo a los oyentes a que formen imá­genes mentales de lo escuchado, asimilen el mensaje y la trama. La lectura lenta permite al lector sentir, vibrar, imaginar y emocionarse con la historia, lo que le va dando sentido al texto. Cuando la historia lo requiera, aumenta el ritmo de la lectura.
  • Si hay ilustraciones, muéstralas. Si decides mostrar las imáge­nes al final de la actividad, acláralo previamente para no crear frus­tración ni ansiedad en los niños.
  • Si lees un libro álbum, hazlo con el libro abierto, ya que las ilus­traciones son narrativas y dotan de sentido al texto. Muestra  siempre las ilustraciones y detente a indicar sus aspectos relevantes, para comprender el texto en su totalidad.
  • Si le estás leyendo a un solo niño, sigue la lectura con tu dedo índice y pídele que dé vuelta las páginas.
  • Si el niño ya sabe leer, invítalo a que lea para ti. Si comete errores, no lo corrijas, sólo ponle atención y vuelve a releer correctamente. El niño aprenderá de tu ejemplo.
  • Al final de la lectura, da algunos segundos de silencio para que los niños saboreen las emociones experimentadas.

Después de la lectura, la hora de la conversación

  • Si los niños no tienen hábito lector, no preguntes si les ha gustado la lectura. Espera sus reacciones y sus propias preguntas. Si no reaccionan, haz preguntas lo más abier­tas posible, tratando de relacionar algunos temas del relato con sus vivencias personales. También puedes motivar al grupo con objetos que tengan relación con el relato.
  • No hagas nunca preguntas formales de comprensión lectora. Tam­poco entregues tu interpretación personal del texto; descubre, con el fluir de la conversación, las propias interpretaciones de los niños.
  • Indaga con elementos creativos, como por ejemplo si están de acuerdo con el final, o si lo cambiarían; si la historia les inspira una continuación; si en su vida les ha pasado algo similar a los perso­najes; si están de acuerdo con los comportamientos de los personajes. Intenta en todo momento que sea una actividad lúdica.
  • Cuando el niño te responda, repite sus ideas y amplíalas. Así irá entendiendo cómo se articulan las frases para expresarse, ampliará su vocabulario y entenderá que sus ideas tienen eco y se complementan con lo que tú sabes.
  • Escucha y responde sus preguntas. Si hay algo que no sabes, admítelo y busca información para entregar una respuesta.

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