Conoce las claves para una buena mediación lectora

La importancia de la lectura en los niños reside en su impacto en el desarrollo cognitivo y emocional, por lo que sus beneficios a la hora de estudiar y adquirir conocimientos son muy importantes.


Para aportar a la tarea que diariamente realizan las y los docentes de nuestro país, en Fundación Itaú llevamos dos años desarrollando Lee para un Niño, un programa de mediación y fomento lector dirigido a niños y niñas de entre tres y siete años de edad que se encuentran en situación de vulnerabilidad.

La lectura desde los primeros años es muy importante para su desarrollo integral. Si leemos con los niños ellos ampliarán su mundo, lo que les permitirá crear, imaginar, aprender, conocer y dar sentido a las experiencias que viven cada día.

Para impulsar el proceso de aprendizaje, la colaboración de los adultos es fundamental y por eso compartimos distintas técnicas de mediación lectora que se pueden aplicar para fomentar el placer de leer en los niños.

 

Antes de la lectura

Preparar la lectura: leer el libro previamente, conocerlo bien, practicarlo.

Estudiar el ritmo del texto: los momentos en que se tiene que leer más rápido (suspenso, acción) o más lento (tristeza). En el caso de la poesía, estudiar la métrica y las rimas.

Identificar las palabras difíciles de entender: buscar sus significados para tener respuesta a las consultas de los niños. Identificar posibles preguntas: siempre abiertas, que puedan formularse al finalizar la lectura.

Durante la lectura

Escoger un lugar confortable: con buena luz y cómodo, disponiendo al grupo en semicírculos.

Espera el momento adecuado: velando por la motivación y la concentración.

Presentar el libro: título, autor e ilustrador. Leer con expresividad: articular claramente, dar los énfasis necesarios para mantener la atención del oyente, manteniendo el contacto visual.

Leer lentamente: dar tiempo a los oyentes para que formen imágenes mentales de lo escuchado, asimilen el mensaje y la trama. Si hay ilustraciones, mostrarlas.

Al leer un libro álbum: mostrar las ilustraciones ya que son narrativas y dotan de sentido al texto. Si el niño ya sabe leer: invitarlo a que lea para ti.

Después de la lectura

Si los niños no tienen hábito lector: esperar sus acciones y preguntas. Si no reaccionan, hacer preguntas abiertas tratando de relacionar algunos temas del relato con sus vivencias personales.

No formular preguntas formales de comprensión lectora: tampoco entregar la interpretación personal del texto. El objetivo es descubrir, con el fluir de la conversación, las interpretaciones de los niños.

Indagar con elementos creativos: como por ejemplo si están de acuerdo con el final, o si lo cambiarían; si la historia les inspira una continuación; si en su vida les ha pasado algo similar a los personajes.