Entre enero y marzo, 87 itubers visitaron 12 jardines infantiles y ELAM que son parte de Lee para un Niño y Nunca es Tarde para Leer, las dos iniciativas que conforman el programa de fomento lector de Fundación Itaú.
Ni las altísimas temperaturas ni las ganas de descansar fueron obstáculos para que los voluntarios de Fundación Itaú llevaran su alegría y magia literaria a los niños y adultos mayores que participaron en las sesiones de cuentacuentos, donde la música y el baile también se hicieron presentes. La energía de los voluntarios y alumnos en práctica convirtió cada sesión de cuentacuentos en una verdadera celebración.
En enero y marzo, los itubers visitaron 9 jardines infantiles que participan de Lee para un Niño. En la Región Metropolitana fueron a Millaray (La Pintana), La Araucaria (Huechuraba), Villa México (Cerrillos), San Expedito (Lo Prado), Los Copihues (La Florida), Mis Primeros Pasos (Estación Central), Los Lagos (Cerro Navia) y Anadime (Ñuñoa), escuela enfocada en neurodivergencia. La red se expandió hasta Coquimbo con la incorporación de Mundo de Paz (Coquimbo) a esta iniciativa que busca conectar a los itubers con el poder transformador de la educación.
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A las 12 visitas realizadas por Leamos Juntos durante el primer trimestre 2026 asistieron 356 niños y adultos mayores. Los 87 itubers que dirigieron las sesiones de mediación lectora donaron 255 horas de trabajo a la comunidad.
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Gracias a dos exitosas campañas internas organizadas por Fundación Itaú, los voluntarios llegaron con mucho más que las historias fantásticas de los libros. En enero entregaron gran parte de los cerca de 1.500 regalos recolectados en Navidad, que iluminaron la mirada de los más pequeños; mientras que, en marzo, recibieron parte de los 2.700 útiles escolares reunidos para el inicio de clases.
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En febrero el compromiso de los colaboradores se trasladó a tres establecimientos de larga estadía para adultos mayores (ELEAM) que son parte de Nunca es Tarde para leer para transformar un día común en un recuerdo inolvidable: Huechuraba (Huechuraba), Cordillera (Puente Alto) y Refugio de Cristo de Playa Ancha (Valparaíso). El propósito de esta iniciativa es fomentar la lectura para mejorar la salud cognitiva, reducir la soledad y potenciar el bienestar emocional.
Las sesiones de lectura se conjugaron con juegos de adivinanzas o refranes y divertidos bingos, sacando más de una sonrisa a los adultos mayores. Gracias a la solidaridad de los equipos de trabajos de Banco Itaú, en los tres encuentros se entregaron más de 200 regalos que suplen muchas necesidades materiales que experimentan los residentes.
Alumnos en práctica en acción
Entre los voluntarios del verano destacó un entusiasta grupo de practicantes del Banco Itaú, que son parte del programa Experiencia Empresa de Fundación Itaú, que apoya la educación media técnico profesional. Desde 2024 se está haciendo esta sinergia de las dos iniciativas socioeducativas para que los jóvenes conozcan todo el trabajo de la Fundación, comprendan el valor estratégico del voluntariado corporativo y vivan el poder de transformación social que tienen los vínculos intergeneracionales.
Cifras con sentido
A las 12 visitas realizadas por Leamos Juntos durante el primer trimestre 2026 asistieron 356 niños y adultos mayores. Los 87 itubers que dirigieron las sesiones de mediación lectora donaron 255 horas de trabajo a la comunidad.
A lo largo de 2025, 475 itubers llevaron adelante 67 actividades de fomento a la lectura que impactaron a 2.517 beneficiarios. Este compromiso se tradujo en la donación de 1.522 horas de trabajo, un esfuerzo equivalente a casi 191 jornadas laborales dedicadas íntegramente a generar impacto social.
Gracias a todos los voluntarios que comparten su tiempo, energía y vocación para crear espacios de imaginación, aprendizaje y cariño que dejan huellas imborrables en los corazones de todos quienes forman parte de Lee para un Niño y Nunca es Tarde para Leer.