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Lugar: Suecia 26
FUNDACIÓN ITAÚ presenta la exposición conjunta de grabados de NEMESIO ANTÚNEZ Y ROSER BRU, el primero fundador del TALLER 99, y Roser que es una de sus primeras integrantes desde su creación en 1957.
El grabado es un original múltiple a partir de una matriz única, que puede ser piedra (litografía), madera (xilografía) o metal (calcografía). También puede ser impresión serigráfica si se pasa la tinta mediante una fina tela de nylon sujeta a un bastidor. La ventaja del grabado sobre otras técnicas artísticas como la pintura, por ejemplo, es que puede ser reproducido varias veces y, por lo tanto, está al alcance de muchas personas, lo que no ocurre con la pintura que es obra única.
NEMESIO ANTÚNEZ fue un atento observador de la vida humana en sus comportamientos más rutinarios como dormir, simbolizado en la cama: según sus cálculos, un tercio de nuestras vidas transcurre en el lecho. ¡No deja de ser! El volantín y la bicicleta lo acompañaron y siguen acompañando a mucha gente desde la infancia. También el tango de los arrabales. O los manteles, servilletas, tenedores, cucharas y cuchillos en el acto diario de comer. Igualmente los oficios: manicero, lavandera, sastre, zapatero; o bien, reactivando las imágenes de las ceramistas de Quinchamalí. Como arquitecto-aunque nunca ejerció-observó desde lo más alto de los rascacielos de Nueva York, las calles aledañas en donde transitaban peatones reducidos a la mínima expresión, como si fueran hormigas en constante movimiento.
En síntesis, como lo dijo en una oportunidad, siempre elaboró imágenes de Chile, sin omitir sus volcanes, paisajes y playas. Su mirada siempre fue optimista, salvo el dramático episodio del bombardeo del palacio de La Moneda, que grabó en el momento mismo de su incendio y parcial destrucción.
ROSER BRU ha estado atenta a las circunstancias históricas que le ha tocado vivir, desde la guerra civil española (ella es catalana de origen) motivo que la trajo a Chile en el legendario Winnipeg junto a cientos de refugiados, pasando por los acontecimientos del golpe militar en nuestro país, para seguir reflexionando hasta hoy sobre las vicisitudes de la existencia humana. Pero su obra no es sólo de sombras, de dolores y tristezas. Si bien cierto que la sandía calada como metáfora del quiebre institucional o el retrato de Víctor Jara aluden al clima sombrío que imperó en el pasado reciente, no es menos cierto que se advierte su entrañable amor por el ser humano, expresado en la pareja, en los objetos y las cosas del diario vivir. La literatura es para ella una fuente para ejecutar determinadas imágenes que tienen relación con Kafka y Milena, Gabriela Mistral, César Vallejo o Enrique Lihn, por citar algunos ejemplos. Así como la pintura española es otra de sus motivaciones, como se advierte en las numerosas variaciones temáticas que ha realizado de» Las Meninas» de Velázquez.
En la extensa trayectoria artística de Roser nada de lo que acontece en el mundo y en la vida le es ajeno, incluso su meditación sobre la muerte.
Milan Ivelic
Curador y Director Fundación Itaú.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]