“La relación con los voluntarios de la Fundación Itaú ha sido espectacular. Lo más destacable es que ellos van adaptando sus actividades a las necesidades y gustos de nuestros residentes y a las recomendaciones que les hemos entregado. Sin duda sus visitas han marcado a nuestros adultos mayores porque ellos los recuerdan cada vez que vienen y se ponen muy contentos”.